jueves, 5 de abril de 2012

Odiado Boudou, perdón... Amado Boudou

Tras los escándalos de la empresa Ciccone calcográfica y el testaferro de Boudou que él dice no conocer, pero parece que si conoce y demasiado bien; Boudou no parece ser tan amado.

Es como un juego de palabras, después de todo ellos que están en el gobierno, dicen; pero no dicen, conocen pero no conocen, hacen pero no hacen. ¿Quien los entiende?

Noticias que salen en los medios:
El fiscal allanó ayer la vivienda propiedad del vice en Puerto Madero y encontró recibos de pagos de las espensas del departamento propiedad de Boudou. Así se confirma el vínculo con el gerenciador de la ex Ciccone que el ex ministro había negado.
 ¿Que raro? No lo conoce y le paga las expensas. Ojala algún desconocido me pagara algún impuesto que tanta falta me hace.
 







Los dichos de Natalia Oreiro

Oreiro había contado en la entrevista publicada el último domingo en el diario el Perfíl, el porqué del nombre de su hijo (Merlín Atahualpa) “Él tiene estos padres, no tiene un verdulero y una ama de casa, que quizá le hubieran puesto José”. A partir de sus palabras, comenzó a crecer la polémica.

Luego intentó aclarar; pero como dice el dicho: "No aclare que oscurece" Siempre lo que vale es lo que sale espontáneamente.

Su aclaración fue: “En ningún momento fue mal intencionada la frase que se refiere a una ama de casa o a un verdulero pensando en el nombre José.  Fue sencillamente algo alusivo a mi familia,  pues mis dos abuelos, materno y paterno, se llamaban  José, y trabajaban en un frigorífico y en una verdulería respectivamente. Y varias mujeres de mi familia, son amas de casa, trabajo que respeto profundamente”

Pero lo dicho, dicho está.

martes, 3 de abril de 2012

Nuestros héroes

Ellos son nuestros héroes

No son políticos ni piqueteros

Mucho menos sindicalistas

Corruptos ni idealistas, simplemente

Son nuestros héroes de las Malvinas.


Dieron sus vidas, sin meras especulaciones

Aferrados al hierro maldito

Y a la falta de municiones

Se dieron a sí mismos como ofrendas de un pueblo

Que aunque pacífico sostiene sus convicciones.


Ellos son nuestros héroes y no hay mas

Llenos de valor, coraje y patriotismo

Supieron luchar contra el vil invasor

Sin obtener la medalla, el premio, ni la aceptación

Pues un fatuo poder les robo su merecida celebración.


Y allá... en el descanso atroz

Los restos de sus valientes

Parecen coronar la tierra

Aún caliente y en pié de guerra

Aferrándose a su derecho

Por aquella isla, por la cual luchó

Y que jamás dejó.



Y entre tumba y tumba

Se ve al valiente

¿Quien más que el?

Quien cuyo único galardón

Fue su fusil oxidado

Hoy descansa entre otras tumbas

Sin nombre y sin ser recordado.

Autor Charlypol









Para alquilar balcones

El T.C en Capital Federal cumplió con el dicho, "para alquilar balcones" realmente un espectaculo en plena ciudad de Buenos Aires. Ahora a prepararse para las críticas al gobierno de la ciudad. Críticas por las bicisendas y ahora, ya que no quieren bicisendas les mandó un autódromo ¿Que tal?

jueves, 29 de marzo de 2012

Toma tus alas Ya puedes volar


Esta parte de mi vida se la dedico a padres que tienen el mismo problema que tuve yo hace un tiempo atrás, la dicha para algunos y la desdicha para otros de tener un hijo gay.

No es fácil abordar estos temas y sin embargo es necesario hacerlo, porque esto puede ser de ayuda a muchos padres y a muchos hijos que no encuentran la manera de desenvolverse frente a esta situación; porque nadie o casi nadie esta preparado para afrontar estos casos. A esto se le suma muchos problemas de religión, además de los prejuicios y rechazos de la sociedad.

Con respecto a este tema yo fui instruido durante muchísimos años dentro de la religión evangélica, hacía tareas dentro y fuera de la iglesia y sobre todo dedicaba gran parte de mi tiempo en visitar a personas privadas de la libertad.

Visite homicidas, violadores, delincuentes, traficantes, asesinos y de todo lo que uno se pueda imaginar que encontrarán en una cárcel.

Padre de seis hijos, educados en el trabajo, el estudio, la honradez y la enseñanza bíblica.

A uno de mis pequeños yo lo notaba más delicado que los otros varones, desde pequeño solía ponerse una mantita en la cabeza haciendo de pelo de mujer imitando a sus hermanas mujeres.

Solía reprenderlo porque odiaba la idea de que creciera sintiéndose mujercita y aunque trataba de inculcarle las maneras propias de los hombres; él crecía con una sutil inclinación hacia la mirada femenina. Por ejemplo: si mostraban a una joven por televisión, el no miraba tanto sus curvas, ni su belleza; sino más bien que zapatos lucía o que prendas femeninas, o algún detalle que generalmente los hombres no se fijaban.

Yo había sido una persona homofóbica porque en mi adolescencia tuve algunas experiencias desagradables con personas homosexuales que trataron de avanzar sobre mí y mantenía la actitud como casi todas las personas o por lo menos la mayoría; burlarme y despreciarlos.

Durante mi paso por la religión aprendí a tratarlos o por lo menos a dirigirles la palabra y a medida que mi hijo crecía yo aprendía un amor diferente y una tolerancia que antes no poseía, aunque siempre pensaba que mi hijo, con el pasar de los años no terminaría siendo gay sino heterosexual.

En mis viajes hacia las unidades carcelarias conocí a un hombre con el cual compartíamos el mismo trabajo de ayuda y contención a la gente privada de la libertad con el cual nos hicimos muy amigos y coincidíamos en muchas cosas.

Pasaron los años y un día el me confesó su problema, mejor dicho su drama, pues para el era un verdadero drama; su hijo era gay.

Lo veía perdido, totalmente perdido y había llegado a enfrentarse tanto que hasta llegaron a las manos, su hijo se fue del hogar para angustia de su esposa que sufría problemas del corazón y el no lo perdonaba.

Yo lo escuchaba, era lo único que podía hacer por el momento, porque él estaba totalmente convencido de que no había retorno, o su hijo cambiaba o mejor que no regresara al hogar. Sin embargo en mi corazón sentía el deseo de decirle: “Amigo, tienes que amar a tu hijo”.

Esta experiencia me habló mucho con respecto a mi hijo, yo sospechaba que el día iba a llegar, y la verdad saldría a luz, mi corazón verdaderamente atesoraba cosas que para mi eran totalmente nuevas y revolucionarias e iban en contra de todo lo que aprendí en los años de enseñanzas bíblicas.

Yo estaba preparado, realmente estaba preparado, el día en que mi hijo decidió blanquear su situación estaba tan preparado que no solo lo acepte, sino que también me alegré y le dije: “Dios me preparó para este momento”.

A partir de ese momento, con mi esposa quitamos una carga muy pesada de sus hombros, su angustia y aquellos momentos en que él se atormentaba pensando de qué manera yo iría a reaccionar al enterarme de su condición de gay habían ya pasado. Pudo dormir en paz y descansar su aquietada cabeza, su alma alcanzó el reposo que tanto necesitaba. Si, estaba en el lugar correcto, aunque otros no lo comprendieran, su papá, mamá y hermanos sí lo podían entender.

No le pedimos que cambie, ni pusimos ninguna especie de presión que no sea el aceptarlo tal como es y agradecer a Dios por ser así.

Muchos, lamentablemente muchos, utilizan los conocimientos que tienen de la Biblia, más para condenar que para salvar a las personas.

Se olvidan que cuando la Biblia dice: “Por cuanto todos pecaron” ese todo los incluye a ellos, no hace diferencia entre pecado y pecado.

Hay personas que creen que porque van todos los días a la iglesia y no miran a una mujer o a un hombre para codiciarlos están libres aunque se mueran de envidia porque otros prospera más que ellos o están llenos de celos porque nombraron a otro de diácono o cosas por el estilo.

Hablan de que la salvación es gratuita y por medio de creer en Cristo y se matan por hacer buenas obras, que no están mal, pero no son relevantes a la hora de ser salvados por Dios. Una persona puede tener una inclinación sexual diferente, pero ser pura de corazón, amable y delicada. Dios ha puesto ese desafío allí, para que los humanos y especialmente los cristianos deban vencer esa barrera, destruir los prejuicios y derribar la pared de discriminación.

Se entiende que la sociedad muchas veces inculta, muchas veces inmadura y cruel enarbole todo tipo de prejuicios con respecto a los homosexuales; pero no se entiende porque la iglesia, “instruida y culta” se llene de tantas ofuscaciones y use la misma vara, que Dios le ha dado para salvar a la humanidad, para señalar con ella a los homosexuales y pretender mandarlos al infierno.

Acepte a mi hijo con alegría, acepte a mi hijo con gratitud, esta situación me demandó subir un escalón más en mi escala de tolerancia, yo que había comprendido a tantos aturdidos detrás de una reja, dueños de lujurias, muertes y desdichas, porque no lo iba a entender a él, tan pequeño y frágil, aún con sus diecinueve años, que llegó hacia mi en busca de consuelo.

Toma tus alas y vuela, toma tus alas, se tu mismo y se feliz, que los prejuicios y condenas, ya tiene quienes lo propaguen y quienes lo prediquen.

Autor Charlypol

lunes, 26 de marzo de 2012

Caminar sobre las aguas


No es una cuestión de religión, creer o no creer en Dios, pero de lo que estoy seguro es que en esta vida, si queremos sobrevivir, deberemos caminar sobre las aguas.

La vida es así. Las circunstancias que nos rodean nos obligan a vivir por fe, esto es así porque hay
situaciones que no podemos manejar, aunque quisiéramos. No somos dueños del minuto que nos precede. Podemos ser laboriosos, diligentes, ordenados; pero no por eso impediremos que la vida sea así; trágica e imprevista.

Muchas veces nos vamos a encontrar así, que caminamos por la vida como quién caminó sobre las aguas, las tempestades del mundo querrán sumergirnos en ella; pero aunque seas incrédulo, lo mejor para todos es: caminar sobre las aguas.

sábado, 24 de marzo de 2012

La noche en que todas las madres abrazaron a sus hijos


Aquella noticia fue escalofriante, nos dejó con la sangre helada y respirando silencio por largo rato. Es que aquella mujer había asesinado a su hijo de seis años y nadie podía creerlo.
¿Fue despecho, fue venganza, que fue? ¿Fue locura?
Para una mente sana es inconcebible poderlo entender, los peritos, siquiátras y sicólogos tratan de darle una cuota de comprensión al hecho y entender a una mente despiadada haciéndola ver cómo también víctima de un despojo.

Pero; !matar al hijo¡¡ como se puede entender, si cualquiera de nosotros que somos padres, al mínimo pinchazo o mueca de dolor de alguno de nuestros hijos nos hace sentir morir.

Víctimas y victimarios, son dos palabras difíciles de conjugar cuando se trata de padres y sus hijos aunque los entendidos en la materia le saquen el jugo a la ciencia del alma, solo pienso que el pensar en sí mismos nos hace egoístas y malos. Cuando solo importo yo me vuelvo peligroso y cruel; pero cuando miro hacia fuera y veo a mis polluelos desprotegidos y frágiles dejo de ser la víctima para ser el protector y cuanto más dura y cruel sea la batalla que me toca librar, más frágiles los veo a ellos y más fuerte me siento yo para poderlos cuidar.

Una noche después de tan escalofriante oscuridad, al correr la noticia por diarios y noticieros del mundo, las madres... aquellas verdaderas, habrán apichonado a sus hijos brindándole todo el amor y calor que un infante necesita, viéndolos tan desprotegidos en este mundo, cuidándolos como leonas que cuidan a sus crías y sentirían helar su sangre ante la noticia cruel de tan infame arrebato. Donde la presa ha sido tan solo un niño en las garras de su propia madre enceguecida quien sabe porque locuras de amores y pasiones desgarradas.

Charlypol